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La Grasa… ¿Se Convierte en Músculo?

Convertir la grasa en músculo es un concepto que ha sido comentado en muchas ocasiones. Evidentemente, sin ningún argumento sólido en ninguno de los casos. Se desconoce totalmente el origen específico de este mito, y tal vez, es más bien una forma figurativa de describir ‘cómo ponerse en forma’ pero bajo un enfoque totalmente erróneo.

En cualquier caso, la creencia se extiende aún en muchas conversaciones de gimnasio, mito que a la industria actual no le viene nada mal, ya que sigue aumentando los niveles de usuarios y futuros clientes que siguen pensando que la creación de músculo es un proceso fácil y que se puede conseguir con ‘algo de esfuerzo’ y en un período muy corto de tiempo.

Así que, este artículo va para esos usuarios de gimnasio estacionales que siguen sin progresar, viéndose año tras año exactamente igual cuando cuentan, y proclaman a los cuatro vientos, que no entiende cómo no progresan si ‘entrenan a diario’…

Empecemos.

[box type=”info” align=”aligncenter” class=”” width=””]Las referencias las podrás encontrar al finalizar el artículo.[/box]

NO, no puedes convertir la grasa en músculo. Y este artículo podría acabar ya aquí, pero demos algunos datos antes…

La grasa y el músculo son tejidos completamente diferentes, compuestos por diferentes subgrupos dentro de cada uno de ellos, y, además, cada uno compuesto por células características. Ambos tejidos, catalogados ya como órganos endocrinos y con multitud de funciones a nivel fisiológico. De hecho, no existe ningún proceso fisiológico conocido que permita ésta conversión. 

Lo que sucede, es que, a menudo esta afirmación de convertir tu grasa en músculo trae consigo otra aún más importante, y extendida…

pregunta: ¿Es posible quemar grasa y construir músculo al mismo tiempo?

Idealmente, enfocarse en uno u otro proceso durante un tiempo determinado parece ser mejor (o por lo menos el camino óptimo), antes que esperar que ambos procesos se den de forma EFECTIVA, y en el mismo período de tiempo. Es importante saber que para acceder a las grasas como sustrato energético vamos a necesitar de un período de déficit calórico, manteniendo la proteína en valores constantes (en función a tu objetivo) para minimizar en lo posible las posibles pérdidas de masa muscular que pueden suceder durante ese período de baja ingesta calórica. 

La idea principal sería poder optimizar nuestra flexibilidad metabólica de tal manera que podamos usar el sustrato energético que mejor nos convenga en diferentes momentos. Idealmente, se busca promover el uso de las reservas de grasa como fuente energética principal, estable y duradera.

De lo contrario, parece ser que los procesos de ganancias musculares se optimizan en un estado anabólico, idealmente consumiendo más calorías de las que inviertes en tus actividades, es decir, manteniendo un superávit calórico controlado y que esté bien pautado según nuestro objetivo.

Es importante recalcar un dato:

  • Si bien es cierto que posiblemente la mejor vía para llegar a un objetivo específico sea una de las dos antes mencionadas, por separado, no queremos decir, en ningún caso, que los procesos de ganancia de masa muscular y oxidación de grasa no puedan darse en el mismo micro/macrociclo de tu planificación. Como, por ejemplo, en un usuario novato que puede experimentar ambos beneficios en ese primer período de contacto con el entrenamiento de fuerza donde, además, se dan importantes adaptaciones a nivel neuronal.

Junto con el entrenamiento de fuerza, el organismo pone en marcha los mecanismos de síntesis de proteínas musculares y produce tejido muscular nuevo si conseguimos mantener un balance de nitrógeno positivo de forma constante. Basándonos en esto, ciertamente parece inverosímil que los procesos de ‘quema’ de grasas y desarrollo de músculo se den al mismo tiempo.

Pero, según sci-fit. net, en su revisión de estudios (en las referencias) sugieren que, la ganancia de masa muscular y la pérdida de grasa en el mismo tiempo puede darse en:

  • personas que tienen sobrepeso.
  • personas que tienen muy poca experiencia con el entrenamiento (como comentábamos antes).

Algunos lo han planteado como hipótesis, es decir:

  • Teniendo más grasa corporal, el organismo tiene un depósito de energía mayor, lo que puede estar asociado a un mejor rendimiento en el entrenamiento, a la vez que, a mas tejido graso, más probable de que el ratio músculo/grasa (composición corporal) presente mejorías notables en primera instancia.
  • Los individuos no entrenados tienen un mayor potencial de desarrollo muscular. Incluso en las formas más leves de ejercicio pueden beneficiarse de una hipertrofia muscular.

Sin embargo, esto es mucho más difícil para atletas entrenados. Además, los resultados serán más lentos en este tipo de población, que tendrán que recurrir a programaciones de entrenamiento más elaboradas para seguir viendo ganancias de masa muscular, a la vez que pueden combinar períodos de déficit calórico controlados para intentar reducir su porcentaje graso, si ese fuera el objetivo en alguna parte de la temporada.

[box type=”info” align=”aligncenter” class=”” width=””]En última instancia, no, no puedes convertir la grasa en músculo, pero sí, puedes quemar grasa y desarrollar músculo al mismo tiempo bajo las circunstancias correctas.[/box]

Intentaremos abordar, en artículos futuros, los procesos de ganancia de masa muscular, las rutas metabólicas implicadas y las diferentes funciones de los diferentes tejidos, ya que toda esta información puede dar para varios artículos. En esta ocasión hemos tratado de aportar, de forma breve, una respuesta cercana a la evidencia actual que desmiente el mito de que ‘la grasa se convierte en músculo’.

Si te ha servido de ayuda, ¡comparte!

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Referencias Consultadas:
1) http://sci-fit.net/2017/bulking-deficit-gaining/


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